Besitos

BETTY GROOVE

Dar la teta...a flor de piel


Cuatro años y un día de feliz y maravillosa lactancia, aunque se agarro muy bien y no tuve nunca grietas ,alguna perla de leche y poco mas, .fue dura al principio, noches sin dormir, dolor de pezones ,crisis de crecimiento... Y lo peor, el rechazo y críticas cuanto mas crece, mas duras se vuelven..pero puede mas mi instinto de mamífera que todas esas nimiedades, aunque a veces , se alcen a la máxima potencia, y llores, de rabia,desesperación o dolor, nunca he pensado en tirar la toalla,pero si me he desesperado hasta casi el límite.

Sabía a lo que me enfrentaba, en las clases de preparación al parto, nos dijeron todo ,lo bueno y lo no tan bueno...
Dar la teta ,¡¡puede ser muy duro!!, agradecí esas verdades.
Dar de mamar es maravilloso , desesperante y a veces doloroso tambièn.
Aun así es la mejor decisión de mi vida, no solo por lo que ella recibe de mí, si no por lo que recibo yo...AMOR.
Un vínculo especial para siempre, esos ojos que te miran con una intensidad y cariño que se para el mundo, nadie os va a mirar de esa manera nunca mas.
Poder alimentar a tu hijo, con tu propia leche ,diseñada especialmente para cubrir sus necesidades, hacerlo exclusivamente, sin nada mas que tu leche ,durante 6 o 7 meses, ¿no os parece algo increíblemente precioso? no es bellísimo, tener ese superpoder?? me maravilla, y cada día que pasa mas.
He vivido momentos especiales dando de mamar,me he sentido como una loba con su cachorro noches difíciles con mi instinto a flor de piel, que te hacen sentirte como lo que somos, animales mamíferos ,me he sentido poderosa y conectada con mi yo mas primitivo.

En estos cuatro años de lactancia, aprendí lo que realmente son las Tetas, y para lo que sirven. No me lo enseñaron en el taller de lactancia, ni lo leí en los libros, ni me lo ha contado nadie.
Me lo enseño mi hija, que ella es la que lo sabe bien.
Aprendí que alimentan, que consuelan, que calman, que protegen, que quitan el miedo, la sed, el aburrimiento, que dan amor, placer, seguridad, ternura...
Después de estos cuatro años y un día, de lactancia a demanda, decidimos las dos, por unanimidad seguir.
Hasta que ella quiera, sin prisas, y sin fecha.
¡VIVA LA TETA!